La mastografía es un estudio radiológico que permite identificar alteraciones en el tejido mamario, incluso en etapas muy tempranas. Su utilidad radica en la capacidad de detectar cambios que no son evidentes durante la exploración física, lo que convierte a esta prueba en una herramienta clave para el diagnóstico oportuno del cáncer de mama. Una de las principales preocupaciones de las pacientes es saber cuándo una mastografía se considera anormal y qué implicaciones puede tener.
Interpretación de resultados y criterios de anormalidad
Una mastografía se considera anormal cuando se identifican hallazgos que no corresponden a la estructura típica del tejido mamario y que requieren una evaluación adicional. Estos hallazgos pueden incluir masas, microcalcificaciones, asimetrías nuevas o distorsiones en la arquitectura del tejido. Su presencia no implica necesariamente una patología maligna, pero sí exige un seguimiento clínico o estudios complementarios para descartar enfermedades.
Los informes de mastografía se clasifican mediante el sistema BI-RADS (Breast Imaging Reporting and Data System), una herramienta estandarizada que ayuda a categorizar el riesgo asociado a los hallazgos:
- BI-RADS 0: Estudio incompleto. Se requiere imagen adicional o comparación con estudios anteriores.
- BI-RADS 4: Hallazgos sospechosos. Existe entre un 2 % y un 95 % de probabilidad de malignidad, por lo que se recomienda una biopsia.
- BI-RADS 5: Alta sospecha de cáncer. La probabilidad de malignidad supera el 95 %, lo que implica la necesidad de intervención inmediata.
Estas categorías indican una mastografía anormal cuando los resultados se ubican en un BI-RADS 4 o 5. Un BI-RADS 3, aunque indica hallazgos probablemente benignos, también implica vigilancia a corto plazo.
Tipos de hallazgos que pueden indicar una mastografía anormal
Entre los hallazgos más frecuentes que pueden considerarse anormales se encuentran:
- Microcalcificaciones agrupadas: Su patrón y morfología pueden sugerir cambios precancerosos o carcinoma ductal in situ.
- Masas con bordes irregulares o espiculados: Tienen mayor probabilidad de ser malignas en comparación con nódulos bien delimitados.
- Distorsión arquitectónica: Cambios en la disposición normal del tejido que pueden ser sutiles y representar lesiones ocultas.
- Asimetrías nuevas o en evolución: Diferencias en la densidad entre ambas mamas que antes no estaban presentes.
El contexto clínico de la paciente, sus antecedentes personales, edad y densidad mamaria son elementos esenciales que influyen en la interpretación final del estudio.
Recomendaciones ante una mastografía anormal
Si el resultado de la mastografía indica una alteración sospechosa, el médico tratante puede sugerir estudios complementarios como un ultrasonido mamario, una resonancia magnética o una biopsia. La finalidad es obtener mayor información sobre la naturaleza del hallazgo y establecer un diagnóstico certero.
El seguimiento oportuno ante una mastografía anormal es fundamental. No todas las anomalías indican cáncer, pero deben ser estudiadas cuidadosamente para descartar riesgos.
Cuidar la salud mamaria es una responsabilidad continua. Acude a tus controles periódicos, mantente atenta a los cambios en tu cuerpo y complementa tu atención médica con una prueba de laboratorio que te brinde información valiosa sobre tu estado general de salud.

La precisión de una mastografía para detectar cáncer de mama depende de diversos factores, incluyendo la edad de la paciente, la densidad mamaria y la calidad de la imagen obtenida. Las mujeres con mamas densas pueden experimentar una menor eficacia en la mastografía, ya que el tejido denso puede ocultar posibles tumores. Sin embargo, la mastografía sigue siendo una de las pruebas más confiables, con una tasa de detección aproximada del 85% al 90% en mujeres de edades más avanzadas. Es importante tener en cuenta que, aunque la mastografía es altamente efectiva, no garantiza la detección de todos los casos de cáncer de mama, especialmente en etapas muy tempranas o cuando el tumor es pequeño y no muestra características claras en las imágenes.
La mastografía es el estudio de imagen más utilizado para la detección temprana del cáncer de mama. Sin embargo, a lo largo del tiempo han surgido diversos mitos en torno a su efectividad, seguridad y utilidad en la prevención de enfermedades mamarias. Es fundamental conocer la información basada en evidencia científica para desmentir creencias erróneas y fomentar la detección oportuna.
La mastografía es una herramienta esencial en el cuidado de la salud mamaria, utilizada para identificar anomalías en el tejido de las mamas. Existen dos tipos principales: la mastografía de detección y la mastografía diagnóstica. Aunque ambas comparten el objetivo de evaluar la salud mamaria, su propósito, momento de realización y metodología presentan diferencias significativas. En este artículo, exploraremos estas diferencias y cuándo se indica cada tipo de estudio para garantizar una evaluación precisa y adecuada.